Bennu, arquetipo de este símbolo, es una ave sagrada egipcia portadora del alma de Ra, el Dios/Sol. Algunas interpretaciones del significado de su nombre son: “El que vino a convertirse en un Ser por si mismo”, “El que asciende” y “El Señor del Júbilo”. El nombre proviene del verbo “weben” que se traduce como “iluminarse” o “brillar”.
Esta llave, da acceso seguro al primer reino y nos conecta al propósito divino y al gran flujo universal, también conocido como espíritu santo.
Sus primeros usos en la Tierra se remontan a Lemuria y sus vínculos concientes con Sirio y Orión. Posteriormente es rescatado en el Egipto primigenio, que gozaba de una rica fusión entre ciencia y espiritualidad. Si bien sus primeras prácticas fracasaron debido a la parcialidad de sus objetivos, hoy la humanidad goza de una experiencia karmática y dharmática que la hacen acreedora de una nueva oportunidad, chance que se mezcla con otros conceptos cósmicos que tienden a la liberación de lo rígido, apertura a lo ilimitado y despertar a lo que está unido.
Símbolo de ascensión al origen sutil, de elevación de niveles de conciencia y de iluminación.
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La libertad interior no la guían nuestros esfuerzos; viene de ver lo que es verdadero.


